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Leer másEn muchas ciudades, incluido Tarragona, el tema de los gatos callejeros se ha convertido en un conflicto social que genera opiniones divididas. Un grupo de vecinos exige una solución inmediata, mientras que otros luchan por la protección y el cuidado de los gatos callejeros. En medio de esta polarización, las alimentadoras de colonias, esas personas que día tras día se encargan de alimentar y cuidar a estos felinos, se encuentran atrapadas entre el malentendido y la falta de reconocimiento.
Pero, ¿quiénes son realmente estas personas que dedican su tiempo y recursos a mejorar la vida de los gatos callejeros? Y lo más importante, ¿por qué su trabajo es vital para la comunidad en general? En este post, te explicamos el verdadero trabajo que realizan las alimentadoras de colonias, la inmensa cantidad de dinero que gastan de sus propios bolsillos, y cómo este esfuerzo no solo beneficia a los gatos, sino a todo el vecindario.
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Las alimentadoras de colonias no solo alimentan a los gatos callejeros. Su trabajo va mucho más allá de simplemente llenar un bol de comida. Cuando hablamos del cuidado de gatos callejeros, nos referimos a un proceso integral que incluye la captura, esterilización, atención médica y la creación de un entorno seguro para que los felinos puedan vivir dignamente.
Uno de los mayores problemas que enfrentan las colonias felinas es la reproducción descontrolada. Cada gata que se encuentra en la calle puede dar a luz varias camadas al año, lo que hace que la población de gatos crezca rápidamente y con ello, el número de gatos abandonados en las calles.
Por eso, uno de los principales objetivos de las alimentadoras es capturar a los gatos para esterilizarlos. Este proceso no solo previene que más gatos nacen y terminen en la calle, sino que también ayuda a mantener a los felinos más saludables. Las alimentadoras, en muchos casos, usan jaulas trampa para capturar a los gatos, lo que les permite llevarlos a centros veterinarios para su esterilización. Sin embargo, este proceso, aunque vital, requiere una inversión económica considerable.
Una de las realidades que la mayoría de las personas desconoce es que las alimentadoras de colonias no reciben ayuda económica ni institucional para cubrir los costos de la alimentación y esterilización de los gatos. De hecho, muchas alimentadoras gastan grandes cantidades de dinero de sus propios bolsillos para asegurar que los gatos estén bien alimentados y cuidados.
Es común que las alimentadoras de colonias sean personas mayores, muchas veces jubiladas y con pensiones bajas, que destinan lo poco que tienen a cubrir estos gastos. Compran pienso, medicamentos, material para la construcción de refugios y, lo que es más importante, pagan las esterilizaciones. La cantidad de dinero que se gasta cada mes puede superar los 200-300 euros por colonia, y todo sale de sus recursos personales.
La esterilización de los gatos es un proceso costoso. En muchos centros veterinarios, este procedimiento puede costar entre 50 y 100 euros por gato. Sin embargo, las alimentadoras no se detienen ante estas dificultades económicas. A pesar de la carga financiera, siguen trabajando incansablemente para garantizar que las colonias no se reproduzcan de manera descontrolada.
Además, también deben lidiar con el mantenimiento de los comederos, el pago de facturas para el abastecimiento de alimentos, y el trabajo constante para mantener las colonias limpias y adecuadas. No es un trabajo fácil, pero lo hacen porque están comprometidas con los gatos y con el bienestar de la comunidad.
El cuidado de gatos callejeros no solo involucra alimentar o esterilizar. Las alimentadoras también tienen la responsabilidad de limpiar y mantener las zonas donde viven los gatos. Muchas veces, las zonas donde se encuentran las colonias están llenas de suciedad, escombros, y otros tipos de desechos. Es aquí donde las alimentadoras juegan un papel crucial.
Cada día, se levantan temprano para ir a limpiar el área donde los gatos viven. Recogen la basura, limpian los comederos y se aseguran de que no haya riesgos de salud para los felinos. Esta tarea, que parece sencilla, es fundamental para que los gatos no se enfermen ni transmitan enfermedades a otros animales o personas. Las alimentadoras, a menudo, limpian con sus propias manos toda la porquería de la calle, haciendo su trabajo sin que nadie las vea ni reconozca el esfuerzo que implica.
Y no solo se encargan de limpiar las zonas. Crean refugios improvisados y comederos para que los gatos puedan vivir en un espacio seguro, digno y libre de frío o lluvia. Es un trabajo que requiere dedicación y esfuerzo, pero lo hacen porque saben que los gatos merecen un hogar, aunque sea temporal, en la calle.
Este trabajo de limpieza y mantenimiento de las zonas de los gatos beneficia a toda la comunidad. Las zonas donde se alimentan y cuidan los gatos suelen estar mucho más limpias que otras áreas del vecindario. Las alimentadoras, a menudo, recogen no solo la comida sobrante de los gatos, sino también la basura que puede acumularse en el lugar. Las colonias de gatos son espacios cuidados, gracias al esfuerzo de las alimentadoras.
Además, los gatos tienen un rol importante en la ecología urbana. Ayudan a controlar la población de roedores y otros animales pequeños, lo que también beneficia a la comunidad. Al estar esterilizados y cuidados, los gatos dejan de ser una amenaza para la salud pública y se convierten en una parte activa del ecosistema de la ciudad.
A pesar de todo el trabajo que realizan las alimentadoras de colonias, muchos vecinos no comprenden ni valoran su esfuerzo. En lugar de apoyarlas, algunos las critican, las insultan o incluso las denuncian por alimentar a los gatos en la vía pública. Este conflicto surge, en parte, por la falta de conocimiento sobre la importancia del cuidado de gatos callejeros y la labor que realizan estas personas.
Lo que muchos vecinos piden es una solución rápida, pero este tipo de soluciones, como sacrificar a los gatos o eliminar las colonias, no solo es cruel, sino ineficaz. El control de la población felina debe ser ético y legal, y eso solo se consigue mediante la esterilización y el control de las colonias. Si los gatos no son esterilizados, su población seguirá creciendo, causando más problemas en el futuro.
Las alimentadoras, por su parte, no quieren más gatos en la calle. Al igual que los vecinos, buscan una solución, pero su enfoque es mucho más humano y efectivo. Ellas saben que el camino hacia una ciudad sin gatos abandonados no pasa por sacrificios ni medidas drásticas, sino por el trabajo constante de control y cuidado.
El trabajo de las alimentadoras de colonias es fundamental, pero muchas veces no es reconocido como debe ser. Son personas que dedican su tiempo, esfuerzo y dinero para mejorar la vida de los gatos y de la comunidad. Sin ellas, las colonias de gatos serían aún más descontroladas y los gatos tendrían menos oportunidades de sobrevivir de manera digna.
Como ciudadanos, todos podemos hacer algo para apoyar este esfuerzo. Desde donar alimentos, hasta colaborar con organizaciones locales que apoyan a las alimentadoras, hay muchas formas de contribuir. El respeto y apoyo a las alimentadoras de colonias es crucial para lograr un equilibrio entre la protección de los animales y el bienestar de la comunidad.
Es fundamental entender que los gatos callejeros no aparecen de la nada. No son criaturas que simplemente surjan sin más. Muchos de estos gatos provienen directamente del abandono humano. En la mayoría de los casos, son animales que han sido abandonados por sus dueños, o que han sido parte de una camada no deseada y abandonada en la calle, donde se ven obligados a sobrevivir.
El hecho de que haya gatos en las calles no es algo que suceda de manera natural, ni por causas ajenas al ser humano. Son los mismos humanos los que dejan a estos gatos atrás, ya sea por negligencia, falta de conciencia o irresponsabilidad. No podemos quejarnos de la presencia de gatos en nuestras calles si somos nosotros mismos quienes los colocamos allí. La falta de responsabilidad al momento de adoptar un gato, al no esterilizarlo o al abandonarlo en la vía pública, es la causa principal de que muchos de estos animales se vean obligados a vivir en condiciones precarias.
Al final, la verdadera solución al problema de los gatos callejeros está en la educación y en la adopción responsable. Todos tenemos un papel que jugar en esto. Si no queremos más gatos en la calle, necesitamos ser más conscientes de nuestras acciones como seres humanos, y asumir nuestra parte en la solución.
En resumen, las alimentadoras de colonias están haciendo un trabajo invaluable para el cuidado de gatos callejeros. A pesar de las dificultades, de los gastos personales y de los prejuicios de algunos vecinos, siguen luchando por una vida mejor para los gatos en la calle. Están comprometidas no solo con los felinos, sino con la mejora de su comunidad. El cuidado de gatos callejeros es una tarea que nos involucra a todos, y es importante reconocer y apoyar a quienes lo hacen posible. Si todos trabajamos juntos, podemos lograr un futuro donde no haya más gatos en la calle, solo felinos felices y saludables.
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