Los gatos pueden ocultar muy bien el dolor y las enfermedades, lo que hace que detectar un problema de salud no siempre sea sencillo. Sin embargo, hay signos de alerta que pueden ayudarte a saber si tu gato está enfermo y necesita atención veterinaria. Cambios en el comportamiento, falta de energía, pérdida de apetito o vómitos frecuentes son algunas de las señales que indican que algo no va bien. En este artículo, te explicamos cómo saber si tu gato está enfermo, cuáles son los síntomas más preocupantes y qué hacer en cada caso.
Uno de los primeros signos de que un gato puede estar enfermo es un cambio en su alimentación. Si tu gato deja de comer o reduce significativamente su ingesta de comida, podría estar sufriendo un problema digestivo, estrés, infecciones o incluso enfermedades graves como insuficiencia renal o hepática. Por otro lado, un aumento desproporcionado del apetito podría ser un síntoma de hipertiroidismo, diabetes u otros problemas metabólicos.
Si tu gato no ha comido en 24 horas, es fundamental llevarlo al veterinario, ya que la falta de alimentación puede provocar enfermedades graves como la lipidosis hepática.
El vómito ocasional, especialmente si tu gato expulsa bolas de pelo, no suele ser preocupante. Sin embargo, si los vómitos son frecuentes, contienen sangre o van acompañados de diarrea, podría tratarse de una intoxicación, infección, enfermedad inflamatoria intestinal o problemas más graves como cáncer.
La diarrea en gatos también puede ser una señal de alerta. Si persiste más de un día o hay signos de deshidratación, debes acudir al veterinario lo antes posible. Puedes comprobar si tu gato está deshidratado pellizcando suavemente la piel de su cuello: si no vuelve rápidamente a su lugar, necesita atención urgente.
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Si tu gato está menos activo, duerme más de lo normal o no muestra interés por jugar, podría estar enfermo. La fiebre en gatos, infecciones, virus como la leucemia felina o el virus de inmunodeficiencia felina (VIF) y el dolor crónico pueden causar letargo.
Para saber si tu gato tiene fiebre, toca su nariz y orejas: si están más calientes de lo normal, podría ser una señal de fiebre. La mejor forma de comprobarlo es usando un termómetro rectal (la temperatura normal de un gato oscila entre 38 y 39,2 °C).
Si tu gato respira con dificultad, jadea, tiene secreción nasal o hace ruidos extraños al respirar, podría sufrir asma felina, infecciones respiratorias o enfermedades cardíacas. Los problemas respiratorios son una emergencia veterinaria y requieren atención inmediata.
El pelaje de un gato refleja su salud. Un pelaje sin brillo, con pérdida de pelo, caspa o presencia de heridas puede indicar alergias, infecciones o enfermedades internas. Si notas estos síntomas, revisa si hay parásitos como pulgas o ácaros y consulta con el veterinario para determinar la causa.
Si tu gato orina fuera del arenero, tiene dificultad para orinar o muestra signos de dolor, podría sufrir una infección urinaria, cálculos en la vejiga o problemas renales. La obstrucción urinaria en gatos machos es una emergencia que puede ser fatal si no se trata a tiempo.
Además, cambios en las heces, como estreñimiento crónico o sangre en las deposiciones, también pueden indicar problemas digestivos o enfermedades más serias.
Si notas uno o varios de estos signos en tu gato, no esperes para buscar ayuda profesional. Los gatos pueden disimular el dolor, y algunos síntomas que parecen leves pueden indicar enfermedades graves. Consulta al veterinario si tu gato:
No come o bebe en 24 horas.
Vomita o tiene diarrea de forma frecuente.
Presenta letargo o fiebre.
Tiene dificultad para respirar o jadea.
Orina con dificultad o fuera del arenero.
Presenta heridas, pérdida de pelo o cambios en la piel.
Para evitar problemas de salud, lleva a tu gato a revisiones veterinarias regulares, mantén al día sus vacunas y desparasitaciones, ofrécele una dieta equilibrada y un entorno seguro y libre de estrés. La observación diaria de su comportamiento y estado físico es fundamental para detectar cualquier problema a tiempo.
Si tienes dudas sobre cómo saber si tu gato está enfermo, no dudes en acudir a un veterinario. Un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia en su bienestar y calidad de vida.
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