Los gatos son animales curiosos, inteligentes y juguetones, pero en ocasiones pueden reaccionar de forma agresiva cuando juegas con ellos. Muchos tutores de gatos se preguntan: «¿Por qué mi gato me muerde cuando jugamos?» o «¿Es normal que mi gato me ataque en pleno juego?». La respuesta puede estar en diversos factores, como la sobreestimulación, su instinto de caza o la necesidad de otro tipo de juego. En este artículo, exploraremos las razones detrás de este comportamiento y cómo jugar de manera adecuada con tu felino.
Los gatos son depredadores por naturaleza, incluso los que viven en hogares. Su instinto de caza sigue presente y, a menudo, los juegos son una forma de replicar la cacería. Cuando juegas con tu gato, especialmente si utilizas tus manos o pies como «presa», puedes estar estimulando su instinto de caza y provocar que ataque o muerda de forma brusca.
Los movimientos rápidos, los objetos pequeños que se desplazan y el juego interactivo pueden despertar su lado cazador. Esto no significa que tu gato sea agresivo, sino que está respondiendo a sus instintos naturales.
A veces, el problema no es el instinto de caza, sino la sobreestimulación. Los gatos pueden excitarse demasiado durante el juego, lo que los lleva a morder o arañar de manera inesperada. Algunas señales de sobreestimulación incluyen:
Pupilas dilatadas: Indican una respuesta de excitación o alerta.
Movimientos rápidos de la cola: Si la cola se mueve de lado a lado con intensidad, tu gato puede estar al borde de un ataque.
Orejas hacia atrás: Una señal de que está sintiéndose abrumado o irritado.
Cuerpo tenso o encogido: Sugiere que está listo para reaccionar de manera defensiva o agresiva.
Si notas estos signos, lo mejor es detener el juego antes de que el gato muerda o ataque. Además, es recomendable ofrecer descansos entre sesiones de juego para evitar que se sobreexcite.
Para minimizar la sobreestimulación, establece horarios regulares de juego y usa juguetes adecuados. Evita juegos muy rudos o demasiado prolongados. Lo ideal es jugar en intervalos de 10 a 15 minutos varias veces al día, en lugar de sesiones largas que pueden sobrecargar de energía a tu felino.
Los movimientos rápidos, los objetos pequeños que se desplazan y el juego interactivo pueden despertar su lado cazador. Esto no significa que tu gato sea agresivo, sino que está respondiendo a sus instintos naturales.
Nos desplazamos uno o dos días al mes por Tarragona ciudad, para recoger tu donativo de comida donde tu nos digas. Cuando vayas a la compra, coge una lata, un saco de pienso, o cualquier otro alimento. Ni lo notarás en el total de la compra, y ayudarás muchísimo con tu donativo.
Uno de los errores más comunes de los tutores es jugar directamente con las manos o los pies. Esto enseña al gato que las extremidades humanas son juguetes, lo que puede derivar en mordiscos y arañazos frecuentes.
Consecuencias de usar las manos en el juego:
Fomenta el comportamiento agresivo hacia los humanos.
Puede causar lesiones accidentales.
Genera confusión en el gato, que no entiende por qué a veces está permitido morder y otras veces no.
En su lugar, usa juguetes apropiados, como:
Varitas con plumas: Simulan presas y permiten que el gato persiga y cace sin asociar la caza con el cuerpo humano. Cómpralas aquí.
Ratones de juguete: Estimulan el instinto cazador y pueden utilizarse para juegos interactivos o independientes. Cómpralos aquí.
Pelotas: Son ideales para que el gato persiga y golpee, manteniéndolo activo. Cómpralas aquí.
Juguetes interactivos con movimiento: Como los que emiten sonidos o se desplazan solos, manteniendo el interés del gato sin necesidad de contacto físico. Cómpralos aquí.
Túneles de juego: Brindan un espacio para que el gato corra, salte y se esconda, satisfaciendo su necesidad de exploración. Cómpralos aquí.
Juguetes dispensadores de premios: Combinan la diversión con la estimulación mental, haciendo que el gato «trabaje» para obtener su recompensa. Cómpralos aquí.
Si tu gato ya ha desarrollado el hábito de morder manos, redirige su atención cada vez que intente hacerlo. Retira la mano lentamente y ofrécele un juguete adecuado para morder. Con el tiempo, aprenderá que las manos no son presas.
Si un gato no tiene suficientes juguetes o estímulos en su entorno, es más probable que recurra a morder o atacar a sus humanos por energía acumulada. Un ambiente enriquecido es clave para su bienestar físico y mental. Asegúrate de que tu gato tenga acceso a:
Rascadores: Los gatos necesitan afilar sus uñas y liberar estrés arañando superficies adecuadas. Los rascadores de diferentes alturas y materiales evitarán que arañe muebles o cortinas.
Circuitos de juego: Existen juguetes con circuitos en los que el gato puede perseguir una bola o interactuar con elementos móviles. Esto estimula su mente y lo mantiene entretenido.
Espacios elevados para trepar: Los gatos adoran las alturas. Instalar estanterías, torres para gatos o hamacas en la pared les proporciona seguridad y un lugar de descanso.
Juguetes de caza: Los juguetes que imitan presas reales, como ratones de peluche o juguetes que emiten sonidos, mantienen activo el instinto cazador del gato y reducen el riesgo de ataques por aburrimiento.
Alimentadores interactivos: Estos dispositivos obligan al gato a «trabajar» por su comida, lo que simula la búsqueda de alimento en la naturaleza y evita que coma por ansiedad o aburrimiento.
Un gato con suficiente estímulo físico y mental será más tranquilo y menos propenso a jugar de manera agresiva con su tutor.
El estrés puede provocar comportamientos agresivos en los gatos. Un entorno caótico, la presencia de otros animales o cambios en la rutina pueden hacer que tu gato canalice su frustración a través de mordiscos o ataques durante el juego.
Para evitar mordiscos y ataques inesperados, sigue estos consejos:
Usa juguetes que simulen presas, no tus manos: Los gatos necesitan cazar, pero es importante que asocien la caza con objetos apropiados y no con partes del cuerpo humano.
Controla la duración del juego: Las sesiones de juego no deben ser demasiado largas. Lo ideal es jugar entre 10 y 15 minutos varias veces al día, para evitar la sobrecarga de energía o la frustración.
Observa las señales de sobreestimulación: Si tu gato muestra signos de excitación excesiva, como orejas hacia atrás o cola agitada, es mejor detener el juego antes de que ocurra una mordida.
Ofrece variedad de juegos y juguetes: La diversidad de juguetes evita que el gato se aburra y desarrolle comportamientos agresivos. Alterna entre juguetes de caza, rompecabezas y objetos que pueda perseguir o atrapar.
Si tu gato muerde, detente y dale un juguete adecuado: Si en medio del juego tu gato intenta morderte, deja de jugar de inmediato y redirige su energía hacia un juguete. Con el tiempo, aprenderá que las mordidas no generan una respuesta positiva.
Refuerza el juego positivo con premios: Puedes recompensar a tu gato con snacks o caricias cuando juegue de manera adecuada. Esto refuerza su buen comportamiento y lo motiva a jugar sin agresividad.
Si tu gato te muerde o ataca durante el juego, no significa que sea agresivo, sino que está respondiendo a su instinto de caza, a la sobreestimulación o a una falta de juego adecuado. Comprender su comportamiento y proporcionarle una estimulación adecuada ayudará a fortalecer el vínculo entre ustedes y evitará interacciones dolorosas. ¡Juega con tu gato de manera segura y disfruten juntos!
Cambra de Comerç de Tarragona ha asesorado nuestro proyecto GatsTgn
Cada gato abandonado en Tarragona que recibe comida y refugio es un paso hacia una vida digna. Y tú puedes ayudar de una manera muy sencilla.